Cultura auto pop

Cadillac Ranch: el auto como obra de arte

12 julio, 2016

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Para muchos, el auto es una obra de arte en si misma.

De los incontables modelos que han salido de armadoras alrededor del mundo desde las primeras décadas del siglo pasado, pocos han sido tan icónicos como los Cadillacs.

El auto es un referente en la cultura pop mundial. Innumerables canciones de rock los mencionan y fue el auto que Elvis Presley se compró cuando su primer sencillo fue exitoso.

Por eso no sorprende que este vehículo haya sido la inspiración para crear una de las atracciones más singulares en las que el mundo del automovilismo y el arte se encuentran.

El Cadillac Ranch, localizado en un camino adyacente a la Autopista 66 cerca de Amarillo, Texas, es un lugar único.

En 1971, una comuna de artistas hippies dejaron San Francisco y se instalaron, con el auspicio del billonario Stanley Marsh III, en un desolado paraje texano para crear una instalación de arte que usaría a los Cadillacs como símbolo de los cambios sutiles en los Estados Unidos.

El Cadillac Ranch reúne a 10 modelos de este automóvil, desde un Club Sedán del 49 a un de Ville del 63.

Los autos han sido enterrados a la mitad en el desierto, con los distintivos alerones de la marca inclinados –supuestamente en el mismo ángulo que las pirámides de Giza en Egipto– y decorados tanto por los artistas originales, como por graffiteros y por el paso del tiempo.

La entrada al lugar es gratuita y se te permite llevar tu propio spray para seguir decorando los autos, los cuales están en un perpetuo estado de cambio. Esa constante interacción con los visitantes la hacen una obra viva.

El peculiar estilo del Cadillac lo ha hecho, en este lugar de Texas, arte sobre cuatro ruedas.

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